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Luz, por favor…

Luz, por favor…

Interiorismo

Como ya sabemos, la luz es una de las fuentes de energía más importante entre los seres vivos. Su valor supera los límites del pensamiento, y aunque a veces pueda costar imaginarlo, nuestro planeta Tierra necesita de la luz del sol para que exista vida en él. El Astro Rey es responsable de la vida de plantas, animales y humanos, influyendo de manera directa en todos los acontecimientos que acaecen en nuestro día a día.

No en vano, ciertos estudios científicos aseguran que el día en que se apague la luz del sol, el mundo se extinguirá. ¿Podéis imaginaros la importancia que ésta tiene para todos los seres que habitamos este Mundo? Y más para los que, como yo, la admiramos no solo porque da vida, sino también por su capacidad para crear belleza allá donde ilumine.

Desde hace siglos que disciplinas tan hermosas como la arquitectura, el cine, la fotografía, la música, la danza y otros formatos de comunicación, han utilizado la luz como vehículo para transmitir sensaciones, recrear épocas, crear diferentes espacios o mostrar belleza.

Como interiorista puedo afirmar que la iluminación es uno de los elementos más importantes para poder crear rincones con cuidado y detalle. Pero igual que una flor necesita de agua y luz para florecer, su actuación en ambientes internos deberá acompañarse siempre de la mano de un buen interiorista que conozca los principios de la iluminación en el diseño de interiores.

La luz es esencial cuando empezamos un proyecto de interiorismo, y saber utilizarla nos brinda la oportunidad de crear rincones y espacios únicos. La iluminación puede llegarnos de dos maneras diferentes: de manera natural y de forma artificial, y saber controlar ambas nos permitirá cuidar al detalle cada espacio que creamos, ya sean elegantes restaurantes, hoteles con un toque clásico o un hogar sencillo y agradable.

Nuestro objetivo como interioristas será optimizar y aprovechar al máximo la luz natural, siempre de manera equilibrada, por lo que será esencial conocer el uso que se le dará al lugar, su posición geográfica, los puntos cardinales, entre otros aspectos que nos permitan dar a cada espacio la intensidad y el grado de iluminación deseada.

De igual manera que con la luz natural, saber trabajar con la luz artificial también nos permite aportar el equilibrio deseado a nuestros interiores. Para un buen uso, es fundamental que el interiorista conozca el tratamiento más apropiado que cada lugar necesita, ya que no iluminaremos de la misma manera un lugar informal como puede ser un bar, que una zona de trabajo como es una oficina.

Para crear el interior deseado podemos emplear diferentes tipos de luz. Lo haremos interactuando con el espacio y conociendo el uso que se le dará a cada uno de ellos. Podemos utilizar una iluminación cálida, indirecta y tenue para crear intimidad en un restaurante; una luz ambiental y difusa para proporcionarle a nuestro hogar una atmósfera más amable para el descanso; o una puntual y directa para una zona de estudio o de trabajo.

El correcto diseño de la iluminación en un restaurante por ejemplo, es en muchas ocasiones un factor imprescindible para que el comensal decida o no entrar. Como interioristas procuraremos que el comedor se convierta en un espacio íntimo y acogedor gracias a la aportación de una luz cálida y agradable. 

La iluminación también es el reclamo perfecto para atraer clientes. No podemos olvidar que somos seres de luz y nos sentimos atraídos hacia ella, consciente o inconscientemente. Es por ello muy importante tenerla en cuenta como elemento de identidad corporativa en negocios, ya que ayudará a aportar una mayor identidad a tus proyectos con un juego de colores, efectos y reflejos.

Aunque la luz sea un elemento prácticamente invisible, no podemos entender un espacio sin ella y, en contraposición, tampoco lo entendemos sin las sombras que ésta proyecta en el espacio. Lo dijo Junichiro Tanizaki en el libro El elogio de la Sombra, donde reflexionaba sobre su papel en la arquitectura japonesa, afirmando que su tradición es captar el enigma de los espacios sombríos.

Tanizaki señalaba que la belleza pierde toda su existencia si se suprimen los efectos de la sombra. La oscuridad aporta volumetría a las formas y espacios, dándole una emoción más dramática al lugar y produciendo una reacción sobrecogedora en nosotros, que acabamos prestando más atención a la belleza de la opacidad de los materiales, al silencio y a la penumbra que el espacio nos ofrece.

Como interiorista, mi trabajo es buscar diferentes reacciones en mis clientes. La luz, e incluso la falta de ella, me ayudan a crear un espacio que aporte diferentes sensaciones, que sea capaz de abrir diferentes puertas hacia la imaginación, los recuerdos, los sentidos y las emociones. 

Tal y como reflexionó Louis Kahn: “Aun un espacio concebido para permanecer a oscuras debe tener la luz suficiente proveniente de alguna misteriosa abertura que nos muestre cuán oscuro es en realidad.


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